<?xml version="1.0" encoding="iso-8859-1"?>
<?xml-stylesheet href="http://www.bloogo.com/styles/rss.css" type="text/css"?>
<rdf:RDF
  xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#"
  xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
  xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
  xmlns:admin="http://webns.net/mvcb/"
  xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"
>
 <channel rdf:about="http://fricorio.bloogo.com/rss/rss10/257">
  <title>fricorio</title>
  <link>http://fricorio.bloogo.com</link>
  <description></description>
    <dc:creator>fricorio</dc:creator>
  <dc:date>2008-05-16T03:46:07Z</dc:date>
  <admin:generatorAgent rdf:resource="http://www.lifetype.net" />
  <items>
   <rdf:Seq>
       <rdf:li rdf:resource="http://fricorio.bloogo.com/post/257/1068" />
       <rdf:li rdf:resource="http://fricorio.bloogo.com/post/257/1067" />
      </rdf:Seq>
  </items> 
 </channel>
  <item rdf:about="http://fricorio.bloogo.com/post/257/1068">
  <title>fricorio</title>
  <link>http://fricorio.bloogo.com/post/257/1068</link>
  <dc:description>&lt;h2&gt;Ca&amp;eacute;rsele a uno la cara de verg&amp;uuml;enza. &lt;/h2&gt;&lt;h4&gt;El prop&amp;oacute;sito de los &amp;ldquo;Seis Sombreros para Pensar&amp;rdquo; es desembrollar el pensamiento, de modo que el pensador pueda usar un modo de pensar despu&amp;eacute;s del otro &amp;ndash; en lugar de hacer todo al mismo tiempo o intentar hacerlo. El mayor valor de los sombreros es que brindan una formalidad y una convenci&amp;oacute;n para requerir cierto tipo de pensamiento tanto de nosotros mismos como de los dem&amp;aacute;s. Fija las reglas de juego del pensamiento. Cualquiera que lo juegue va a conocer estas reglas.Cuanto m&amp;aacute;s se utilicen los sombreros, m&amp;aacute;s se integrar&amp;aacute;n a la cultura del pensamiento. Todos los miembros de una organizaci&amp;oacute;n deber&amp;iacute;an aprender este lenguaje b&amp;aacute;sico de modo que se pueda incorporar a la cultura. La moral de selecci&amp;oacute;n y la moral de domesticaci&amp;oacute;n apelan, para imponerse, a id&amp;eacute;nticos medios; cabe enunciar como axioma capital que para establecer la moral hay que tener la voluntad incondicional de practicar lo contrario de la moral. Tal es&amp;rdquo;el grande y desconcertante problema que he estudiado con m&amp;aacute;s ah&amp;iacute;nco: la sicolog&amp;iacute;a de los &amp;ldquo;mejoradores&amp;rdquo; de la humanidad. Un hecho peque&amp;ntilde;o, y en definitiva, subalterno, el de la llamada pia fraus, me facilit&amp;oacute; el primer acceso a este problema: la pia fraus, el patrimonio de todos los fil&amp;oacute;sofos y sacerdotes que &amp;ldquo;mejoraron&amp;rdquo; a la humanidad. Ni Man&amp;uacute; ni Plat&amp;oacute;n, Confucio ni los predicadores jud&amp;iacute;os y cristianos han dudado jam&amp;aacute;s de su derecho de recurrir a la mentira. &amp;iexcl;No han dudado, en suma, de ning&amp;uacute;n derecho!... Resumiendo, cabe decir que todos los medios de que se ha hecho uso para moralizar a la humanidad han sido en el fondo medios inmorales. Quiz&amp;aacute; conozca yo a los alemanes; quiz&amp;aacute; hasta tenga derecho a decirles cuatro verdades. La nueva Alemania representa una gran cantidad de capacidad ing&amp;eacute;nita y desarrollada; as&amp;iacute; que por un tiempo le es dable gastar, y aun derrochar, el caudal acumulado de fuerza. No ha llegado a prevalecer, con ella, una cultura elevada, y menos un gusto exquisito, una &amp;ldquo;belleza&amp;rdquo; aristocr&amp;aacute;tica de los instintos; s&amp;iacute;, virtudes m&amp;aacute;s viriles que en ning&amp;uacute;n otro pa&amp;iacute;s de Europa. Hay mucha gallard&amp;iacute;a y orgullo, mucho aplomo en el trato, en la reciprocidad de los deberes, mucha laboriosidad, mucha perseverancia; y una moderaci&amp;oacute;n ing&amp;eacute;nita que necesita, antes que del freno, del aguij&amp;oacute;n. Por lo dem&amp;aacute;s, en Alemania se obedece todav&amp;iacute;a, sin que la obediencia implique una humillaci&amp;oacute;n... Y nadie desprecia a su adversario... Como se ve, mi deseo es hacer justicia a los alemanes; no quiero apartarme en este punto de mi norma de siempre; pero he de plantearles mis objeciones. Llegar al poder es algo que se paga caro; el poder entontece... En un tiempo se llamaba a los alemanes el pueblo de los poetas y pensadores; &amp;iquest;piensan todav&amp;iacute;a? Ahora, los alemanes se aburren con el esp&amp;iacute;ritu y desconf&amp;iacute;an de &amp;eacute;l; la pol&amp;iacute;tica mata todo inter&amp;eacute;s serio por las verdaderas cosas del esp&amp;iacute;ritu. Temo que &amp;ldquo;Deutschland, Deutschland &amp;uuml;ber Alles&amp;rdquo; haya acabado con la filosof&amp;iacute;a alemana... &amp;ldquo;&amp;iquest;Hay fil&amp;oacute;sofos alemanes?&amp;rdquo;, me preguntan en el exterior. &amp;ldquo;&amp;iquest;Hay poetas alemanes? &amp;iquest;Hay buenos libros alemanes?&amp;rdquo; Y yo me ruborizo, pero con esa valent&amp;iacute;a que me caracteriza aun en los trances m&amp;aacute;s dif&amp;iacute;ciles, contesto: &amp;ldquo;&amp;iexcl;S&amp;iacute;, Bismarck!&amp;rdquo; &amp;iexcl;Como para celebrar qu&amp;eacute; clase de libros se leen hoy en d&amp;iacute;a! ... &amp;iexcl;Maldito instinto de la mediocridad! &amp;iquest;Qui&amp;eacute;n no ha pensado con melancol&amp;iacute;a en lo que podr&amp;iacute;a ser el esp&amp;iacute;ritu alem&amp;aacute;n? Mas desde hace casi mil a&amp;ntilde;os este pueblo se ha venido entonteciendo paulatinamente; en parte alguna se ha hecho un uso m&amp;aacute;s vicioso de los dos grandes narc&amp;oacute;ticos europeos: del alcohol y el cristianismo. En tiempos recientes hasta se ha agregado un tercero, que basta por s&amp;iacute; solo para acabar con toda agilidad sutil y audacia mentales: la m&amp;uacute;sica, nuestra obstruida y obstruidora m&amp;uacute;sica alemana. &amp;iexcl;Cu&amp;aacute;nta t&amp;eacute;trica pesadez, torpeza, humedad y modorra, cu&amp;aacute;nta cerveza hay en la inteligencia alemana! &amp;iquest;C&amp;oacute;mo es posible que j&amp;oacute;venes que consagran su vida a los fines m&amp;aacute;s espirituales no sientan el instinto primordial de la espiritualidad, el instinto de conservaci&amp;oacute;n del esp&amp;iacute;ritu y beban cerveza?... El alcoholismo de la juventud erudita tal vez no ponga en tela de juicio su erudici&amp;oacute;n, que sin esp&amp;iacute;ritu se puede hasta ser un gran erudito, pero en cualquier otro plano de cosas es un problema. &amp;iexcl;D&amp;oacute;nde no se comprueba esa suave degeneraci&amp;oacute;n que la cerveza determina en el esp&amp;iacute;ritu! En cierta ocasi&amp;oacute;n, en un caso que casi adquiri&amp;oacute; celebridad, denunci&amp;eacute; tal degeneraci&amp;oacute;n: la degeneraci&amp;oacute;n de nuestro librepensador alem&amp;aacute;n n&amp;uacute;mero uno, del listo David Strauss, autor de un evangelio de cervecer&amp;iacute;a y &amp;ldquo;nuevo credo&amp;rdquo;... No en balde hab&amp;iacute;a rendido pleites&amp;iacute;a en verso a la &amp;ldquo;encantadora morocha&amp;rdquo;, jur&amp;aacute;ndole lealtad hasta la muerte... &amp;iquest;Cu&amp;aacute;l es el resultado si se procede de un modo diferente? &amp;iquest;Si, por ejemplo, se practica sicolog&amp;iacute;a reporteril sobre el modelo de los romanciers parisienses, grandes y peque&amp;ntilde;os? Esa gente dij&amp;eacute;rase que acecha la realidad y todas las noches vuelve a casa con un pu&amp;ntilde;ado de curiosidades... Pero el resultado est&amp;aacute; a la vista: un mont&amp;oacute;n de p&amp;aacute;ginas pintarrajeadas, un mosaico en el mejor de los casos; de todos modos, una cosa compuesta, inquieta, estridente. En este aspecto, lo peor corresponde a los Goncourt, los cuales no juntan tres frases que no hieran la vista, la vista del sic&amp;oacute;logo. La Naturaleza, art&amp;iacute;sticamente apreciada, no es un modelo. Exagera, deforma y crea lagunas. La Naturaleza es el azar. El estudio &amp;ldquo;del natural&amp;rdquo; se me antoja un mal s&amp;iacute;ntoma; denota sumisi&amp;oacute;n, debilidad y fatalismo. Esta postraci&amp;oacute;n ante los petits faits no es digna del artista cabal. Ver lo que es-he aqu&amp;iacute; algo que corresponde a un tipo diferente de esp&amp;iacute;ritus, a los esp&amp;iacute;ritus anti-art&amp;iacute;sticos, f&amp;aacute;cticos-. Hay que saber qui&amp;eacute;n se es... A prop&amp;oacute;sito de la sicolog&amp;iacute;a del artista. Para que haya arte, cualquier hacer y mirar est&amp;eacute;tico, es imprescindible un requisito fisiol&amp;oacute;gico: la embriaguez. Hasta que la embriaguez no haya acrecentado la excitabilidad de todo el mecanismo no aparece el arte. Todas las clases de embriaguez, por diferentemente determinadas que est&amp;eacute;n, tienen este poder; lo tiene, sobre todo, la embriaguez de la excitaci&amp;oacute;n sexual, forma antigua y primaria de la embriaguez. Como tambi&amp;eacute;n la embriaguez que deriva de todos los grandes apetitos, de todos los fuertes afectos; la embriaguez de la fiesta, de la rivalidad, de la haza&amp;ntilde;a, del triunfo, de todo movimiento extremo; la embriaguez de la crueldad; la embriaguez de la destrucci&amp;oacute;n; la embriaguez derivada de determinados factores meteorol&amp;oacute;gicos, por ejemplo, la embriaguez de la primavera o de la acci&amp;oacute;n de los narc&amp;oacute;ticos. Por &amp;uacute;ltimo, la embriaguez de la voluntad, de una voluntad cargada y henchida. Lo esencial de la embriaguez es la sensaci&amp;oacute;n de fuerza acrecentada y plena. Esta sensaci&amp;oacute;n impulsa al individuo a obsequiar a las cosas, a participar en ellas, a violentarlas; a esto es a lo que se le llama idealizar. Emancip&amp;eacute;monos en este punto de un prejuicio: el idealizar no consiste, como se cree com&amp;uacute;nmente, en una deducci&amp;oacute;n o abstracci&amp;oacute;n de lo peque&amp;ntilde;o y secundario, lo decisivo es una tremenda acentuaci&amp;oacute;n de los rasgos principales, al punto que desaparecen los dem&amp;aacute;s. Embargado por este estado, uno enriquece todo con su propia plenitud; todo lo que ve y apetece lo ve henchido, plet&amp;oacute;rico, vigoroso, cargado de fuerza. El hombre ebrio transmuta las cosas, hasta que reflejan su propio poder, hasta que son reflejos de su propia perfecci&amp;oacute;n. Este no poder por menos de transmutar las cosas en algo perfecto es a lo que llamamos arte. Incluso todo lo que &amp;eacute;l no es, se convierte en goce propio; en el arte, el hombre goza de s&amp;iacute; mismo como de algo perfecto. Es dable concebir un estado contrario, una espec&amp;iacute;fica esencia anti-art&amp;iacute;stica del instinto, un modo de ser que empobrece, diluye y atrofia todas las cosas. Y, en efecto, abundan en la historia tales antiartistas, tales fam&amp;eacute;licos de la vida que por fuerza toman las cosas, las agotan y desnutren. Tal es, verbigracia, el caso del cristianismo genuino de Pascal. No se da un cristiano que al mismo tiempo sea artista..., y no se incurra en la puerilidad de alegar el caso de Rafael o de cualquier cristiano homeop&amp;aacute;tico del siglo XIX; Rafael dijo s&amp;iacute; e hizo s&amp;iacute;, luego no fue un cristiano... Yo he sido el primero en tomar en serio, para la comprensi&amp;oacute;n del instinto heleno de los primeros tiempos, a&amp;uacute;n rico y hasta plet&amp;oacute;rico, ese fen&amp;oacute;meno maravilloso que lleva el nombre de Dionisos; fen&amp;oacute;meno que s&amp;oacute;lo puede ser explicado por un excedente de fuerza. Quien ahonda en el estudio de los griegos, como ese conocedor m&amp;aacute;s profundo de su cultura, Jakob Burckhardt, de Basilea, se percata al momento de la significaci&amp;oacute;n de mi actitud. Insert&amp;oacute; Burckhardt en su Cultura de los griegos un cap&amp;iacute;tulo dedicado expresamente a dicho fen&amp;oacute;meno. Para conocer la ant&amp;iacute;tesis del mismo no hay m&amp;aacute;s que considerar la pobreza casi hilarante de los instintos de qu&amp;eacute; dan prueba los fil&amp;oacute;logos alemanes en cuanto se asoman a lo dionis&amp;iacute;aco. Sobre todo el famoso Lobeck, que con el digno aplomo de un gusano secado entre libracos se introdujo en este mundo de estados misteriosos tratando de creer que as&amp;iacute; era cient&amp;iacute;fico, cuando en realidad era superficial y pueril en un grado que da asco. Lobeck ha dado a entender, en un m&amp;aacute;ximo despliegue de erudici&amp;oacute;n, que todas estas curiosidades en el fondo no significaban gran cosa. De hecho, los sacerdotes comunicar&amp;iacute;an a los participantes de tales org&amp;iacute;as algunos datos nada f&amp;uacute;tiles; por ejemplo, que el vino excitaba la voluptuosidad; que el hombre se alimentaba eventualmente de frutos; que las plantas florec&amp;iacute;an en la primavera y se marchitaban en oto&amp;ntilde;o. En cuanto a la desconcertante riqueza en ritos, s&amp;iacute;mbolos y mitos de origen orgi&amp;aacute;stico que literalmente cubre el mundo antiguo, es para Lobeck motivo para aumentar un poquito su ingenio. &amp;ldquo;Los griegos-escribe en Aglaofames I, 672-cuando no ten&amp;iacute;an otra cosa que hacer re&amp;iacute;an, correteaban y se lanzaban por ah&amp;iacute;, o bien, ya que el hombre a veces tambi&amp;eacute;n siente estas ganas, se sentaban y prorrump&amp;iacute;an en llanto y lamento. Luego otros se les acercaban y buscaban alg&amp;uacute;n motivo que explicara tan rara conducta; as&amp;iacute; se desarrollaron como explicaci&amp;oacute;n de esas costumbres innumerables leyendas y mitos. Por otra parte, se cre&amp;iacute;a que ese comportamiento gracioso que se registraba en los d&amp;iacute;as de fiesta era un rasgo esencial de las fiestas, y as&amp;iacute; lo preservaban como parte imprescindible del culto.&amp;rdquo; Esto es un solemne disparate; no se tomar&amp;aacute; en serio a Lobeck ni por un instante. Con muy otra disposici&amp;oacute;n examinamos el concepto &amp;ldquo;griego&amp;rdquo; que se han formado Winckelmann y Goethe, y lo encontramos incompatible con ese elemento del que surge el arte dionis&amp;iacute;aco : con el orgi&amp;aacute;stico. En efecto, no dudo de que Goethe hubiera negado de plano que algo semejante cupiese dentro de las posibilidades del alma griega. Quiere decir que Goethe no comprendi&amp;oacute; a los griegos. Pues s&amp;oacute;lo en los misterios dionis&amp;iacute;acos, en la sicolog&amp;iacute;a del estado dionis&amp;iacute;aco, se expresa el hecho fundamental del instinto heleno: su &amp;ldquo;voluntad de vida&amp;rdquo;. &amp;iquest;Qu&amp;eacute; se garantizaba el heleno con estos misterios? La vida eterna, el eterno retorno a la vida; el futuro prometido y consagrado en el pasado; el triunfante s&amp;iacute; a la vida m&amp;aacute;s all&amp;aacute; de la muerte y mutaci&amp;oacute;n; la vida verdadera como pervivencia total, por la procreaci&amp;oacute;n, por los misterios de la sexualidad. De ah&amp;iacute; que para los griegos el s&amp;iacute;mbolo sexual fuera el s&amp;iacute;mbolo venerable en s&amp;iacute;, la profundidad propiamente dicha en toda la piedad antigua. Todo pormenor relativo al acto de la procreaci&amp;oacute;n, al embarazo y al parto suscitaba los sentimientos m&amp;aacute;s elevados y solemnes. En la doctrina de los misterios est&amp;aacute; santificado el dolor: los &amp;ldquo;dolores de la parturienta&amp;rdquo; santifican el dolor en s&amp;iacute;; todo nacer y crecer, todo lo que garantiza el futuro, determina el dolor... Para que haya eterno goce de la creaci&amp;oacute;n, para que la voluntad de vida eternamente se afirme a s&amp;iacute; misma, debe haber tambi&amp;eacute;n eternamente por fuerza la &amp;ldquo;agon&amp;iacute;a de la parturienta&amp;rdquo;... Todo esto encierra la significaci&amp;oacute;n de la palabra &amp;ldquo;Dionisos&amp;rdquo;; yo no conozco simbolismo m&amp;aacute;s elevado que este simbolismo griego, el de las dionisas. En &amp;eacute;l, el instinto m&amp;aacute;s profundo de la vida, el del futuro de la vida, de la eternidad de la vida, est&amp;aacute; sentido religiosamente, y el camino mismo a la vida, la procreaci&amp;oacute;n, como el camino santo... S&amp;oacute;lo el cristianismo, con su resentimiento fundamental dirigido contra la vida, ha hecho de la sexualidad algo impuro: ha enlodado el principio, la premisa de nuestra vida... La sicolog&amp;iacute;a de lo orgi&amp;aacute;stico, como de un sentimiento plet&amp;oacute;rico de vitalidad y fuerza dentro del cual aun el dolor obra como estimulante, me ha ofrecido la clave del concepto del sentimiento tr&amp;aacute;gico, que tanto Arist&amp;oacute;teles como, en particular, nuestros pesimistas, han entendido mal. La tragedia, lejos de corroborar el pesimismo de los helenos en el sentido de Schopenhauer, ha de ser considerada como rotunda refutaci&amp;oacute;n y ant&amp;iacute;tesis del mismo. El decir s&amp;iacute; a la vida, aun en sus problemas m&amp;aacute;s extra&amp;ntilde;os y penosos, la voluntad de vida gozando con la propia inagotabilidad en el sacrificio de sus tipos m&amp;aacute;s elevados: a esto es a lo que he llamado dionis&amp;iacute;aco, lo que he adivinado como clave de la sicolog&amp;iacute;a del poeta tr&amp;aacute;gico. No para librarse de terror y de la compasi&amp;oacute;n, no para purgarse de un peligroso afecto por la descarga violenta del mismo, como crey&amp;oacute; Arist&amp;oacute;teles, sino para ser personalmente, m&amp;aacute;s all&amp;aacute; de terror y compasi&amp;oacute;n, el goce eterno del devenir, ese goce que comprende aun el goce del destruir... Y as&amp;iacute; llego de vuelta al punto del que en un tiempo part&amp;iacute;: El origen de la tragedia que fue mi primera transmutaci&amp;oacute;n de todos los valores. As&amp;iacute; me reintegro al suelo del que brota mi querer y mi poder -yo, el &amp;uacute;ltimo disc&amp;iacute;pulo del fil&amp;oacute;sofo Dionisos-, yo, el pregonero del eterno retorno...&lt;/h4&gt;&lt;h3&gt;Estar como una cabra. &lt;/h3&gt;&lt;h4&gt;Una parte de la fuerza social de trabajo y una parte de los medios sociales de producci&amp;oacute;n tienen que invertirse, por tanto, anualmente, en la producci&amp;oacute;n de oro y plata. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net&quot;&gt;De putas en Barcelona&lt;/a&gt; Supongamos ahora que su capital fijo haya de renovarse en 10 anos, que amortice, por tanto, 1/10 = 40 libras esterlinas en capital fijo + 400 libras en dinero. Las. reparaciones necesarias, siempre que no excedan del nivel medio, no son sino una inversi&amp;oacute;n de capital hecha a posteriori. Podemos enfocar el problema como s&amp;iacute; el capitalista hubiese incluido los gastos de reparaci&amp;oacute;n al calcular el valor de su capital, de inversi&amp;oacute;n, en la medida en que &amp;eacute;ste entra en el producto&amp;ndash;mercanc&amp;iacute;as anual, quedando por tanto englobada en &amp;eacute;l 1/10 de amortizaci&amp;oacute;n. (S&amp;iacute; las reparaciones necesarias quedan por debajo del nivel medio, eso sale ganando, del mismo modo que sale perdiendo si son superiores a &amp;eacute;l. Pero estas diferencias se compensan entre s&amp;iacute; cuando se enfoca en su totalidad la clase de los capitalistas que operan en la misma rama industrial). En todo caso, aunque suponiendo que, con una rotaci&amp;oacute;n anual de su capital global, su de manda anual sea = 5,000 libras esterlinas, es decir, igual a su valor&amp;ndash;capital primitivamente desembolsado, no obstante aumenta con relaci&amp;oacute;n a la parte circulante del capital, mientras que con respecto a la parte fija del mismo va en constante disminuci&amp;oacute;n. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.es&quot;&gt;De putas en BCN&lt;/a&gt; Ricardo reproduce casi al pie de la letra la teor&amp;iacute;a de A. Smith: &amp;ldquo;Debe entenderse que siempre se consume la producci&amp;oacute;n total de un pa&amp;iacute;s; el hecho de que sean las personas que reproducen o aquellas que no reproducen alg&amp;uacute;n valor quienes consumen los productos, constituye la m&amp;aacute;xima diferencia. Cuando afirmamos que se ahorra el ingreso y se a&amp;ntilde;ade al capital, lo que queremos decir es que la porci&amp;oacute;n del ingreso que se agrega al capital, es consumida por trabajadores improductivos&amp;rdquo; (Principios, p. 114). &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.com.es&quot;&gt;De putas &lt;/a&gt;Por &amp;uacute;ltimo, es sorprendente que A. Smith, al enumerar los ele&amp;shy;mentos del capital circulante, olvide la fuerza de trabajo. Y la olvida por una doble raz&amp;oacute;n. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbarcelona.com&quot;&gt;Barcelona Acompa&amp;ntilde;antes&lt;/a&gt; Para ello, todos tendr&amp;iacute;an que vender una parte de su producto, sin volver a comprar. El hecho de que todos ellos posean un determinado fondo de dinero, que lanzan a la circulaci&amp;oacute;n como medio de circulaci&amp;oacute;n para su consumo y una cierta parte del cual vuelve a recuperar cada uno de ellos de la circulaci&amp;oacute;n, no constituye absolutamente nada misterioso. Pero este fondo de dinero se hallar&amp;aacute; formado, entonces, precisamente como fondo de circulaci&amp;oacute;n, mediante la realizaci&amp;oacute;n monetaria de la plusval&amp;iacute;a, y en modo alguno como capital&amp;ndash;dinero latente. &lt;a href=&quot;http://www.girlsmadrid.com&quot;&gt;Relax Madrid&lt;/a&gt; La parte de los medios de producci&amp;oacute;n que se incorpora al producto, es decir, las materias primas, etc., adquiere de este modo, parcialmente, formas bajo las cuales puede entrar m&amp;aacute;s tarde como medio de disfrute en el consumo individual. Los verdaderos medios de trabajo, los factores materiales del capital fijo, s&amp;oacute;lo se consumen productivamente y no pueden entrar en el consumo individual, puesto que no entran en el producto o en el valor de uso, que ambos ayudan a crear, sino que conservan frente a &amp;eacute;ste su forma independiente hasta su desgaste total. Una excepci&amp;oacute;n a esto son los medios de transporte. El efecto &amp;uacute;til que &amp;eacute;stos crean durante su funci&amp;oacute;n productiva, es decir, mientras permanecen en la &amp;oacute;rbita de producci&amp;oacute;n, el desplazamiento de lugar, entra, asimismo, en el consumo individual, por ejemplo, en el del viajero. Este, en tales casos, paga el uso, como lo hace trat&amp;aacute;ndose de otros medios de producci&amp;oacute;n. Hemos visto c&amp;oacute;mo en la industria qu&amp;iacute;mica, por ejemplo, se desdibuja a veces la l&amp;iacute;nea de demarcaci&amp;oacute;n entre las materias primas y las materias auxiliares. Otro tanto acontece con los medios de trabajo, las materias auxiliares y las materias primas. En la agricultura, por ejemplo, las materias a&amp;ntilde;adidas a la tierra para mejorarla se incorporan parcialmente a las plantas como factores determinantes del producto. Por otra parte, su efecto se distribuye a lo largo de toda una serie de a&amp;ntilde;os, v. gr. 4 6 5, Una parte de ellas pasa, por tanto, a formar parte material del producto, mientras que otra plasma tambi&amp;eacute;n su valor bajo su antigua forma &amp;uacute;til. Perdura como medio de producci&amp;oacute;n y adquiere, por consiguiente, la forma de capital fijo. Un buey, considerado como ganado de labor, es capital fijo. Si se le mata para comerlo, ya no act&amp;uacute;a como medio de trabajo y deja de ser, por tanto, capital fijo. &lt;a href=&quot;http://www.girlsvalencia.com&quot;&gt;Masajes er&amp;oacute;ticos en valencia&lt;/a&gt; He dado a entender por qu&amp;eacute; fascinaba S&amp;oacute;crates: pa&amp;shy;rec&amp;iacute;a un m&amp;eacute;dico, un salvador. &amp;iquest;Es necesario se&amp;ntilde;alar el error de su fe en la &amp;ldquo;racionalidad a toda costa&amp;rdquo;? Los fil&amp;oacute;sofos y moralistas se enga&amp;ntilde;aban a s&amp;iacute; mismos al creer que as&amp;iacute; se emancipan de la d&amp;eacute;cadence y la combaten. No est&amp;aacute; en su poder emanciparse de ella; lo que eligen como recurso, como medida salvadora, s&amp;oacute;lo es, a su vez, una expresi&amp;oacute;n de la d&amp;eacute;cadence; mo&amp;shy;difican la expresi&amp;oacute;n de la misma, pero no la eliminan. S&amp;oacute;crates fue un malentendido; toda la moral correcti&amp;shy;va, la cristiana inclusive, ha sido un malentendido. La claridad m&amp;aacute;s extrema, la racionalidad a ultranza, la vida clara, fr&amp;iacute;a, cautelosa, consciente, carente de ins&amp;shy;tinto, en oposici&amp;oacute;n a los instintos, era a su vez una enfermedad, una diferente, en modo alguno un retorno a la &amp;ldquo;virtud&amp;rdquo;, a la &amp;ldquo;salud&amp;rdquo;, a la felicidad... Estar en la necesidad de combatir los instintos: he aqu&amp;iacute; la f&amp;oacute;rmu&amp;shy;la de la d&amp;eacute;cadence; mientras ascienda la vida, la felici&amp;shy;dad se identifica con el instinto. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net/chica_compania_barcelona.htm&quot;&gt;Chica compa&amp;ntilde;&amp;iacute;a lujo Barcelona&lt;/a&gt; Esto dispuso, en efecto, el decreto de los dioses, destinando a los hom&amp;shy;bres a perecer a fin de que hubiese un canto tambi&amp;eacute;n para generacio&amp;shy;nes posteriores. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net/espana/galicia.htm&quot;&gt;Acompa&amp;ntilde;antes Galicia&lt;/a&gt; En un principio, al surgir los ferrocarriles modernos, era criterio dominante, alentado por los ingenieros pr&amp;aacute;cticos m&amp;aacute;s distinguidos, que la duraci&amp;oacute;n de un ferrocarril era secular y el desgaste de los rieles tan insensible, que no hab&amp;iacute;a para qu&amp;eacute; tenerlo en cuenta en los c&amp;aacute;lculos financieros y pr&amp;aacute;cticos; el tiempo de vida, de los r&amp;iacute;eles de buena calidad, se calculaba en 100 a 150 a&amp;ntilde;os. Pronto se comprob&amp;oacute; sin embargo, que el tiempo de vida de un riel, el cual depende naturalmente de la velocidad de las locomotoras, del peso y del n&amp;uacute;mero de los trenes que circulen por la v&amp;iacute;a, del espesor de los mismos rieles y de toda otra serie de circunstancias accesorias, no exced&amp;iacute;a, por t&amp;eacute;rmino medio, de 20 a&amp;ntilde;os. Hay incluso estaciones, centros de gran tr&amp;aacute;fico, en que los rieles se desgastan y hay que reponerlos todos los a&amp;ntilde;os. Hac&amp;iacute;a 1867, empezaron a introducirse los rieles de acero, que costaban sobre poco m&amp;aacute;s o menos el doble que los de hierro, pero duraban, en cambio, m&amp;aacute;s del doble. El tiempo de vida de las traviesas de madera oscilaba entre 12 y 15 a&amp;ntilde;os. En cuanto al material rodante, se comprob&amp;oacute; que los vagones de mercanc&amp;iacute;as se desgastaban mucho m&amp;aacute;s que los coches de pasajeros. El tiempo de vida de una locomotora se calculaba, en 1867, entre 10 y 12 a&amp;ntilde;os. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net/espana/tenerife.htm&quot;&gt;Relax en Tenerife&lt;/a&gt; En el fondo, el hombre se refleja en las cosas; tiene por bello todo lo que le devuelve su propia imagen. El juicio &amp;ldquo;bello&amp;rdquo; es su vanidad gen&amp;eacute;rica... Pues al esc&amp;eacute;ptico bien puede un leve recelo susurrarle al o&amp;iacute;do: &amp;iquest;de veras queda embellecido el mundo por el hecho de que el hombre lo tenga por bello? Lo ha humanizado; esto es todo. Mas nada, absolutamente nada, nos autoriza para creer que precisamente el hombre sea el modelo de lo bello. &amp;iquest;Qui&amp;eacute;n sabe c&amp;oacute;mo se presenta a los ojos de un juez superior del gusto? &amp;iquest;Acaso atrevido? &amp;iquest;Acaso divertido? &amp;iquest;Acaso un tanto arbitrario?... &amp;ldquo;Oh Dionisos, divino, &amp;iquest;por qu&amp;eacute; me tiras de las orejas?&amp;rdquo;, pregunt&amp;oacute; Ariadna a su amante filos&amp;oacute;fico en ocasi&amp;oacute;n de uno de esos c&amp;eacute;lebres di&amp;aacute;lo&amp;shy;gos en Naxos. &amp;ldquo;Es que tus orejas me causan gracia, Ariadna; &amp;iquest;quiz&amp;aacute; por qu&amp;eacute; no son a&amp;uacute;n m&amp;aacute;s largas?&amp;rdquo; &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net/sauna_barcelona.htm&quot;&gt;barcelona sauna&lt;/a&gt; El ciclo M&amp;#39;... M&amp;#39; aparece como forma de un capital indivi&amp;shy;dual aislado, por ejemplo, en la agricultura, donde los c&amp;aacute;lculos se hacen de una cosecha a otra. En la forma II se parte de la siembra, en la forma III de la cosecha, o, para emplear la terminolog&amp;iacute;a de los fisi&amp;oacute;cratas, en la primera se toman como punto de partida los avances (adelantos), en la tercera las reprises (los ingresos). En la forma, III el movimiento del valor&amp;ndash;capital aparece de antemano sola&amp;shy;mente como una parte del movimiento de la masa general de pro&amp;shy;ductos, mientras que en las formas I y II el movimiento de M&amp;#39; s&amp;oacute;lo constituye una fase dentro del movimiento de un capital aislado. &lt;a href=&quot;http://www.anibcn.com&quot;&gt;sado erotico barcelona&lt;/a&gt; D) El capital global de 900 libras esterlinas, por ejemplo, debe dividirse en dos partes, como en el caso anterior: 600 libras para el per&amp;iacute;odo de trabajo y 300 para el per&amp;iacute;odo de circulaci&amp;oacute;n. La parte realmente invertida en el proceso de trabajo se reduce as&amp;iacute; en una tercera parte, de 900 libras a 600, con lo cual se reduce tambi&amp;eacute;n en una tercera parte la escala de producci&amp;oacute;n. Por otra parte, las 300 libras s&amp;oacute;lo funcionan para asegurar la continuidad del per&amp;iacute;odo de trabajo, haciendo que cada semana del a&amp;ntilde;o puedan invertirse en el proceso de trabajo 100 libras esterlinas. &lt;a href=&quot;http://www.deliciasbcn.com&quot;&gt;Delicas BCN&lt;/a&gt;&lt;/h4&gt;&lt;h3&gt;Nos est&amp;aacute;n meando y dicen que llueve. &lt;/h3&gt;&lt;h4&gt;b) Contabilidad &lt;a href=&quot;http://www.erosbcn.com&quot;&gt;Barcelona relax&lt;/a&gt; 3. Tercera fase: M&amp;#39;&amp;ndash;D&amp;#39; &lt;a href=&quot;http://www.erosbcn.com&quot;&gt;Masajes er&amp;oacute;ticos en Barcelona&lt;/a&gt; expresa un capital productivo que se reproduce en mayor escala y con mayor valor y que inicia su segundo ciclo o, lo que es lo mismo, renueva el primero, como un capital productivo acrecentado. Tan pronto como comienza este segundo ciclo, volvemos a encontrarnos con P como punto de partida; s&amp;oacute;lo que este P es un capital productivo mayor que el primero. As&amp;iacute;, si en la f&amp;oacute;rmula D... D&amp;#39; el segundo ciclo comienza por D&amp;acute;, D&amp;#39; funcionar&amp;aacute; como D, como capital&amp;ndash;dinero desembolsado de una determinada magnitud; ser&amp;aacute; un capital&amp;ndash;dinero mayor que aquel con que comenz&amp;oacute; el primer ciclo, pero toda referencia a su acrecentamiento por medio de la capitalizaci&amp;oacute;n de plusval&amp;iacute;a se borra tan pronto como aparece en funci&amp;oacute;n de capital&amp;ndash;dinero desembolsado. Su origen queda cancelado y desaparece bajo la forma de un capital dinero que comienza su ciclo. Y lo mismo P&amp;acute;, a partir del momento en que funciona como punto de partida de un nuevo ciclo. &lt;a href=&quot;http://www.escortbarcelona.com.es&quot;&gt;se&amp;ntilde;orita de compa&amp;ntilde;ia en barcelona&lt;/a&gt; Una tercera ley es la que se desprende del hecho seg&amp;uacute;n el cual la masa de plusval&amp;iacute;a producida est&amp;aacute; determinada por los dos factores: cuota de plusval&amp;iacute;a y magnitud del capital variable desembolsado. Dados la cuota de plusval&amp;iacute;a o grado de explotaci&amp;oacute;n de la fuerza de trabajo y el valor de &amp;eacute;sta o la magnitud del tiempo de trabajo necesario, es evidente que cuanto mayor sea el capital variable tanto mayor ser&amp;aacute; tambi&amp;eacute;n la masa del valor y la plusval&amp;iacute;a producidos. Dado el l&amp;iacute;mite de la jornada de trabajo y dado tambi&amp;eacute;n el l&amp;iacute;mite del tiempo de trabajo necesario, la masa de valor y plusval&amp;iacute;a que puede producir un capitalista determinado depende exclusivamente, como es natural, de la masa de trabajo que ponga en acci&amp;oacute;n. Y &amp;eacute;sta, a su vez, depende siempre bajo los supuestos de que partimos, de la masa de fuerza de trabajo o del n&amp;uacute;mero de obreros que explote, el cual est&amp;aacute;, por su parte, condicionado por la magnitud del capital variable que este patrono desembolse. Dada la cuota de plusval&amp;iacute;a y dado tambi&amp;eacute;n el valor de la fuerza de trabajo, las masas de plusval&amp;iacute;a producida se hallan, pues, en raz&amp;oacute;n directa a las magnitudes del capital variable desembolsado. Ahora bien; sabernos que el capitalista divide su capital en dos partes. Una la invierte en medios de producci&amp;oacute;n. Es la que llamamos parte constante del capital. Otra la aplica a comprar fuerza de trabajo viva. Esta parte es la que forma el capital variable. Aun siendo el mismo r&amp;eacute;gimen de producci&amp;oacute;n, la divisi&amp;oacute;n del capital en parte variable y constante difiere seg&amp;uacute;n las distintas ramas de producci&amp;oacute;n. Y, dentro de la misma rama de producci&amp;oacute;n, la proporci&amp;oacute;n cambia al cambiar la base t&amp;eacute;cnica y la combinaci&amp;oacute;n social del proceso de producci&amp;oacute;n. Pero, la ley que dejamos sentada no se altera, cualesquiera que sean las proporciones en que se descomponga un capital dado en constante y variable, sean &amp;eacute;sta de 1:2, de 1:10 o de 1:x, ya que seg&amp;uacute;n nuestro an&amp;aacute;lisis anterior, el valor del capital constante reaparece indudablemente en el valor del producto, pero no en el producto de valor de nueva creaci&amp;oacute;n. Para dar empleo a 1,000 hilanderos se necesitan, evidentemente, m&amp;aacute;s materias primas, m&amp;aacute;s husos, etc., que para emplear a 100. Pero no importa que el valor de estos medios de producci&amp;oacute;n adicionales suba, baje, permanezca invariable, sea grande o peque&amp;ntilde;o, pues ello no influye para nada en el proceso de valorizaci&amp;oacute;n de las fuerzas de trabajo que lo ponen en movimiento. Por tanto, la ley formulada m&amp;aacute;s arriba reviste esta forma: las masas de valor y de plusval&amp;iacute;a producidas por capitales distintos est&amp;aacute;n, suponiendo que se trate de valores dados y de grados de explotaci&amp;oacute;n de la fuerza de trabajo, en raz&amp;oacute;n directa a las magnitudes de la parte variable de aquellos capitales, es decir, de las partes invertidas en fuerza de trabajo viva. &lt;a href=&quot;http://www.escortmadrid.com.es&quot;&gt;madrid callgirl&lt;/a&gt; Segunda. La historia de la reglamentaci&amp;oacute;n de la jornada de trabajo, en algunas ramas de producci&amp;oacute;n, y en otras la lucha todav&amp;iacute;a persistente en torno a esta reglamentaci&amp;oacute;n, demuestran palpablemente que, al alcanzar un cierto nivel de progreso la producci&amp;oacute;n capitalista, el obrero aislado, el obrero como vendedor &amp;quot;libre&amp;quot; de su fuerza de trabajo, se halla totalmente indefenso frente al capital. El establecimiento de una jornada normal de trabajo es, por tanto, fruto de una larga y dif&amp;iacute;cil guerra civil, m&amp;aacute;s o menos encubierta, entre la clase capitalista y la clase trabajadora. Esta lucha se entabla primeramente en el campo de la industria moderna; por eso es l&amp;oacute;gico que sus primeras manifestaciones se den en el pa&amp;iacute;s nativo de la moderna industria: en Inglaterra.159 Los obreros fabriles ingleses fueron los campeones no s&amp;oacute;lo de la clase trabajadora inglesa, sino de toda la clase trabajadora moderna en general, y sus te&amp;oacute;ricos fueron tambi&amp;eacute;n los primeros que arrojaron el guante a la teor&amp;iacute;a del cap&amp;iacute;tal.160 Se comprende, pues, que un fil&amp;oacute;sofo fabril como Ure eche en cara a la clase obrera inglesa la verg&amp;uuml;enza incalificable de haber inscrito en sus banderas &amp;quot;1a esclavitud de las leyes fabriles&amp;quot; frente al capital, cuyas divisa varonil es la &amp;quot;libertad absoluta de trabajo&amp;quot;.161 &lt;a href=&quot;http://www.girlsmarbella.com&quot;&gt;callgirls marbella&lt;/a&gt; Pero, adem&amp;aacute;s del desgaste material, toda m&amp;aacute;quina se halla sujeta a lo que podemos llamar desgaste moral. Las m&amp;aacute;quinas pierden en valor de cambio en la medida en que pueden reproducirse m&amp;aacute;quinas de la misma construcci&amp;oacute;n a un precio m&amp;aacute;s barato o construirse otras mejores que les hagan la competencia.61 Tanto en uno como en otro caso, el valor de una m&amp;aacute;quina, por nueva y fuerte que sea todav&amp;iacute;a, no se determina ya por el tiempo de trabajo efectivamente materializado en ella, sino por el tiempo de trabajo necesario para reproducirla o para reproducir otra m&amp;aacute;quina mejor. Es decir, que la m&amp;aacute;quina queda m&amp;aacute;s o menos depreciada. Cuanto m&amp;aacute;s corto sea el per&amp;iacute;odo durante el cual se reproduzca su valor total, menor ser&amp;aacute; el riesgo de desgaste moral, y cuanto m&amp;aacute;s larga sea la jornada de trabajo, m&amp;aacute;s corto ser&amp;aacute; aquel per&amp;iacute;odo. Al implantarse la maquinaria en una rama cualquiera de producci&amp;oacute;n, se ponen en pr&amp;aacute;ctica, uno tras otro, toda una serie de m&amp;eacute;todos nuevos para conseguir su reproducci&amp;oacute;n en condiciones de mayor baratura,62 y toda una serie de reformas, que no afectan solamente a piezas o aparatos sueltos, sino a su construcci&amp;oacute;n en bloque. Por eso es durante el primer per&amp;iacute;odo de su vida cuando este motivo especial de prolongaci&amp;oacute;n de la jornada de trabajo act&amp;uacute;a de un modo m&amp;aacute;s agudo.63 &lt;a href=&quot;http://www.raquelmimosa.com&quot;&gt;Madrid escort&lt;/a&gt; Los contingentes expulsados de sus tierras al disolverse las huestes feudales y ser expropiados a empellones y por la fuerza de lo que pose&amp;iacute;an, formaban un proletariado libre y privado de medios de existencia, que no pod&amp;iacute;a ser absorbido por las manufacturas con la misma rapidez con que se le arrojaba al arroyo. Por otra parte, estos seres que de repente se ve&amp;iacute;an lanzados fuera de su &amp;oacute;rbita acos&amp;shy;tumbrada de vida, no pod&amp;iacute;an adaptarse con la misma celeridad a la disciplina de su nuevo estado. Y as&amp;iacute;, una masa de ellos fueron con&amp;shy;virti&amp;eacute;ndose en mendigos, salteadores y vagabundos; algunos por inclinaci&amp;oacute;n, pero los m&amp;aacute;s, obligados por las circunstancias. De aqu&amp;iacute; que, a fines del siglo XV y durante todo el XVI, se dictasen en toda Europa occidental una serie de leyes persiguiendo a sangre y fuego el vagabundaje. De este modo, los padres de la clase obrera moderna empezaron vi&amp;eacute;ndose castigados por algo de que ellos mismos eran v&amp;iacute;ctimas, por verse reducidos a vagabundos y mendigos. La legis&amp;shy;laci&amp;oacute;n los trataba como a delincuentes &amp;ldquo;voluntarios&amp;rdquo; como si de&amp;shy;pendiese de su buena voluntad el continuar trabajando en las viejas condiciones, ya abolidas.&lt;/h4&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;h4&gt;La jornada de trabajo no representa, por tanto, una magnitud constante, sino variable. Una de las dos partes que la integran se halla condicionada por el tiempo de trabajo requerido para la reproducci&amp;oacute;n continua del propio obrero, pero su duraci&amp;oacute;n total cambia al cambiar la longitud o duraci&amp;oacute;n del trabajo excedente. Es decir, que la jornada de trabajo es susceptible de determinaci&amp;oacute;n, pero no constituye de suyo un factor determinado.1 &lt;a href=&quot;http://www.sexoanuncios.com.es&quot;&gt;masajes marbella&lt;/a&gt; 11 En enero de 1861. John C. Morton ley&amp;oacute; en la Society of Arts un estudio sobre Las fuerzas que se emplean en la agricultura, en el que se dice: &amp;quot;Toda reforma que contribuya a la uniformidad de la tierra, hace aplicable la m&amp;aacute;quina de vapor como fuente de fuerza puramente mec&amp;aacute;nica... La tracci&amp;oacute;n animal es obligada all&amp;iacute; donde los cercados irregulares y otros obst&amp;aacute;culos impiden una acci&amp;oacute;n uniforme. Pero estos obst&amp;aacute;culos van desapareciendo d&amp;iacute;a por d&amp;iacute;a. Para operaciones que exigen un margen mayor de voluntad y menos fuerza real, es indispensable el empleo de una fuerza que la inteligencia humana pueda guiar al minuto, es decir, la fuerza del hombre. Luego, Mr. Morton reduce la fuerza de vapor, la fuerza animal y la fuerza humana a la unidad de medida que suele aplicarse a las m&amp;aacute;quinas de vapor, o sea a la fuerza necesaria para levantar durante un minuto un pie de altura 33,000 libras de peso, y calcula que el costo de un caballo de fuerza de vapor en la m&amp;aacute;quina de vapor es de 3 peniques y, en caballos, de 5 &amp;frac12; peniques a la hora. Adem&amp;aacute;s, los caballos, suponiendo que est&amp;eacute;n perfectamente sanos. s&amp;oacute;lo pueden trabajar 8 horas al d&amp;iacute;a. La fuerza de vapor permite ahorrar, por lo menos, 3 caballos de cada 7 en tierras cultivadas y durante todo el a&amp;ntilde;o. a un precio de costo que no excede del de los caballos durante los 3 6 4 meses en los que &amp;uacute;nicamente pueden utilizarse &amp;eacute;stos. Finalmente, en aquellas operaciones agr&amp;iacute;colas en que puede emplearse la fuerza de vapor. &amp;eacute;sta mejora notablemente. comparada con la fuerza animal, la calidad del producto. Para ejecutar el trabajo de una m&amp;aacute;quina de vapor, tendr&amp;iacute;an que emplearse 66 obreros a la hora con un precio global de 15 chelines, y para ejecutar el trabajo de los caballos, 32 hombres a 8 chelines globales por hora. &lt;a href=&quot;http://www.sofiabcn.com&quot;&gt;se&amp;ntilde;oritas compa&amp;ntilde;&amp;iacute;a Barcelona&lt;/a&gt; En realidad, los apologistas a que nos referimos no aluden a esta clase de movilizaci&amp;oacute;n del capital. Aluden a los medios de vida de los obreros despedidos. No puede negarse que en nuestro ejemplo la introducci&amp;oacute;n de maquinaria no s&amp;oacute;lo deja en libertad y convierte, por tanto, en &amp;quot;disponibles&amp;quot; a 50 obreros, sino que, al mismo tiempo, destruye su enlace con una masa de medios de vida que representa un valor de 1,500 libras esterlinas, dejando por tanto en libertad estos medios de vida vacantes, &amp;quot;moviliz&amp;aacute;ndolos&amp;quot;. El hecho, harto sencillo y nada nuevo, de que la maquinaria separa al obrero de sus medios de vida se formula econ&amp;oacute;micamente diciendo que la maquinaria moviliza medios de subsistencia para el obrero, o los convierte en capital para su empleo. Como se ve, todo estriba en la manera de expresarse. Nominibus mollire licet mala. (87) &lt;a href=&quot;http://www.boxbcn.com&quot;&gt;boxbcn.com&lt;/a&gt; En el presente cap&amp;iacute;tulo suponemos, como ha venido haci&amp;eacute;ndose hasta aqu&amp;iacute;, que el valor de la fuerza de trabajo, o sea, la parte de la jornada de trabajo necesaria para la reproducci&amp;oacute;n o conservaci&amp;oacute;n de la fuerza de trabajo, es una magnitud dada, una magnitud constante. &lt;a href=&quot;http://www.grafsalas.com&quot;&gt;barcelona&lt;/a&gt; El per&amp;iacute;odo siguiente, de 1820 a 1830, se caracteriza en Inglaterra por una gran efervescencia cient&amp;iacute;fica en el campo de la econom&amp;iacute;a pol&amp;iacute;tica. Es el per&amp;iacute;odo en que se vulgariza y difunde la teor&amp;iacute;a ricardiana y, al mismo tiempo, el per&amp;iacute;odo en que lucha con la vieja escuela. Se celebran brillantes torneos. Al continente europeo llega muy poco de todo esto, pues se trata de pol&amp;eacute;micas desperdigadas en gran parte en art&amp;iacute;culos de revista, folletos y publicaciones incidentales. Las condiciones de la &amp;eacute;poca explican el car&amp;aacute;cter imparcial de estas pol&amp;eacute;micas, aunque la teor&amp;iacute;a ricardiana se esgrime ya, alguna que otra vez, como arma de ataque contra la econom&amp;iacute;a burguesa. De una parte, la gran industria empezaba por aquel entonces a salir de su infancia, como lo demuestra, entre otras cosas, el hecho de que la crisis de 1825 inaugure el ciclo peri&amp;oacute;dico de su vida moderna. De otra parte, la lucha de clases entre el capital y el trabajo aparec&amp;iacute;a relegada a segundo plano, desplazada pol&amp;iacute;ticamente por el duelo que se estaba librando entre los gobiernos agrupados en torno a la Santa Alianza (V), secundados por los poderes feudales, y la masa del pueblo acaudillada por la burgues&amp;iacute;a, y econ&amp;oacute;micamente por el pleito que ven&amp;iacute;a ri&amp;ntilde;&amp;eacute;ndose entre el capital industrial y la propiedad se&amp;ntilde;orial de la tierra, pleito que en Francia se escond&amp;iacute;a detr&amp;aacute;s del conflicto entre la propiedad parcelaria y los grandes terratenientes, y que en Inglaterra pusieron de manifiesto las leyes cerealistas (VI). La literatura de la econom&amp;iacute;a pol&amp;iacute;tica inglesa durante este per&amp;iacute;odo recuerda aquella &amp;eacute;poca rom&amp;aacute;ntica de la econom&amp;iacute;a francesa que sobreviene a la muerte del doctor Quesnay, pero s&amp;oacute;lo al modo como el veranillo de San Mart&amp;iacute;n recuerda a la primavera. Con el a&amp;ntilde;o 1830, sobreviene la crisis decisiva. &lt;a href=&quot;http://www.nightspain.com&quot;&gt;discotecas en alicante&lt;/a&gt; Bajo el tropel de los diversos valores de uso o mercanc&amp;iacute;as, desfila ante nosotros un conjunto de. trabajos &amp;uacute;tiles no menos variados, trabajos que difieren unos de otros en g&amp;eacute;nero, especie, familia, subes&amp;shy;pecie y variedad: es la divisi&amp;oacute;n social del trabajo, condici&amp;oacute;n de vida de la producci&amp;oacute;n de mercanc&amp;iacute;as, aunque, &amp;eacute;sta no lo sea, a su vez, de la divisi&amp;oacute;n social del trabajo. As&amp;iacute;, por ejemplo, la comunidad de la India antigua, supone una divisi&amp;oacute;n social del trabajo, a pesar de lo cual los productos no se convierten all&amp;iacute; en mercanc&amp;iacute;as. 0, para poner otro ejemplo m&amp;aacute;s cercano a nosotros: en toda f&amp;aacute;brica reina una divisi&amp;oacute;n sistem&amp;aacute;tica del trabajo, pero esta divisi&amp;oacute;n no se basa en el hecho de que los obreros cambien entre s&amp;iacute; sus productos indi&amp;shy;viduales. S&amp;oacute;lo los productos de trabajos privados independientes los unos de los otros pueden revestir en sus relaciones mutuas el car&amp;aacute;cter de mercanc&amp;iacute;as. &lt;a href=&quot;http://www.nightspain.com&quot;&gt;restaurantes en tarragona&lt;/a&gt; Al llegar aqu&amp;iacute;, hay que distinguir dos cosas: la cooperaci&amp;oacute;n de muchas m&amp;aacute;quinas semejantes y el sistema de maquinaria. &lt;a href=&quot;http://www.pisobcn.com&quot;&gt;pisobcn.com&lt;/a&gt; 52 Podr&amp;iacute;amos decir que Inglaterra exporta todos los a&amp;ntilde;os, no s&amp;oacute;lo capital, sino tambi&amp;eacute;n obreros, en forma de emigraci&amp;oacute;n. Sin embargo, en el texto no se habla para nada del peculio de los emigrantes, que en su mayor&amp;iacute;a no son obreros. Un gran contingente lo forman los hijos de los colonos. El capital adicional ingl&amp;eacute;s que se coloca todos los a&amp;ntilde;os en el extranjero a ganar inter&amp;eacute;s, guarda una proporci&amp;oacute;n much&amp;iacute;simo mayor con la acumulaci&amp;oacute;n anual que la emigraci&amp;oacute;n de cada a&amp;ntilde;o con el crecimiento anual de la poblaci&amp;oacute;n. &lt;/h4&gt;&lt;br/&gt;</dc:description>
      
    <dc:subject>General</dc:subject>
     
    
  <dc:date>2008-05-15T11:30:35Z</dc:date>
    <dc:creator>fricorio</dc:creator>
 </item>
  <item rdf:about="http://fricorio.bloogo.com/post/257/1067">
  <title>Felicidades!</title>
  <link>http://fricorio.bloogo.com/post/257/1067</link>
  <dc:description>Si puede leer esto, su bitácora está lista para empezar a escribir.&lt;br/&gt;</dc:description>
      
    <dc:subject>General</dc:subject>
     
    
  <dc:date>2008-05-15T11:28:33Z</dc:date>
    <dc:creator>fricorio</dc:creator>
 </item>
 </rdf:RDF>